sábado, 21 de diciembre de 2013

Cuento 2


CUENTO 2
Hace buen día, ¿ a que sí ?
Ya me imagino lo que me vas a contestar: Que para ti, los días son iguales, que no tienes ganas de salir, que para qué te has molestado, que estabas bien en casa.
 Pero cuando te miro a los ojos fijamente sé que adoras como yo ver como los árboles se mueven con el viento del atardecer, descubrir los pájaros anidando en sus copas, gente pescando en el río, o las nubes moviéndose a gran velocidad trasportadas por el aire libre, como yo me siento cuando te llevo a mi lado en el coche.

Muchos pensarán que no estoy muy cuerdo, que no tiene sentido pasearte de un lado para otro, pero a mí me da igual, soy feliz contigo a mi lado.

Han sido muchos años alejada de ti, encerrado entre cuatro paredes estrechas sin apenas ver la luz del día, sin saber cuando es de día o de noche.
Por eso quiero que las lágrimas que has derramado en mi ausencia sean alegría por estar junto a ti.

Poco me importa que me digan que tus pelos parecen de loca, que estés demasiado delgada, que apenas se vean tus ojos y que tu vestimenta sea de otra época.
Te quiero mamá.

jueves, 19 de diciembre de 2013

" El reino de las bestias "


Cuento 1. El reino de las bestias.
Cada noche sale en busca de presas que echarse a la boca, algo en su interior, un resorte, un chispazo que le atraviesa desde las pezuñas hasta el último pelo de su poblada cabeza, hace que se ponga en marcha al caer los últimos rayos de sol por la cercana montaña.

Caza solo, sin más compañía que su instinto y su avidez, buenos compañeros para la exigencia que él mismo se impone.
La mayoría de las veces se tiene que contentar con pequeños animales a los que mata de un seco mordisco, cuando están desprevenidos, justo en ese segundo en el que se confían, su instinto se dispersa y zas, dejan de ser seres vivos para convertirse en guiñapos de trapo.

Pero él quiere más, necesita más, una presa mayor a la que devorar, obtener su sangre fresca, bebérsela incluso y sentirse poderoso en el reino de las bestias.
Su figura espanta, las pocas veces que un fugaz rayo de luna deja translucir parte de su cuerpo, hasta su sombra tiene miedo.

Y esta noche ha traspasado los límites que él mismo se había marcado, jamás se acercaría a la ciudad; desde aquel desgraciado suceso que sufrió tiempo atrás y en el que perdió una pata, la carretera que separaba su mundo del de los demás era el lugar prohibido.

Se mueve con decisión, ajustando cada paso, su cuerpo es capaz de regenerar cada parte que pierde y vuelve a tener sus ocho patas.

Acerca el hocico a los primeros setos verdes y la huele. De repente, el vello de su cuerpo se eriza, las tres colas se ponen en tensión y los ve, a pocos metros, están tumbados en la verde hierba, dormitan, o eso parece. Se acerca sigilosamente, está ya a pocos centímetros, ellos no parecen advertir su presencia. No ve las caras, solamente siluetas, cuatro brazos, dos cabezas, cuatro piernas, dos troncos.

Su lengua se retuerce de placer, realmente es la cacería más importante de sus cientos de años, nunca ha tenido dos seres tan imponentes dispuestos a ser devorados sin resistencia alguna.
En un instante, una dentellada a cada cuello y ambos acabarán en sus fauces.
Los muerde una y otra vez, cada vez con más saña, jamás ha sido tan fácil una cacería, no han opuesto ninguna resistencia.

Un rugido espantoso sacude la ciudad de esquina a esquina, los coches se detienen, la nieve deja de caer, las luces de los bloques se encienden, los semáforos se apagan, las antenas vibran y el mundo se estremece.
La montaña se queda huérfana de su rey.

Los hombres pasan ahora a ser las nuevas bestias.

lunes, 16 de diciembre de 2013

El trapero del tiempo

El libro que acabo de terminar me ha cautivado desde sus primeras páginas.

Casualmente andaba buscando información sobre una época de la historia reciente de España, y mira por donde, llegó a mis manos esta novela de misterio sobre varias vidas entrecruzadas entre los primeros momentos de la guerra civil en Málaga, cuando Franco comenzó a avasallar con los aviones aliados bombardeando la provincia, contada con maestría y sobre todo, dejando un poso de misterio que nos engancha hasta el final.

Por momentos te atrapa de una manera que no puedes parar de leerla.

Con ella, Rafael García-Maldonado, su escritor, ha demostrado un toque de madurez en la forma de escribir que para nada adivina que sea su primera novela.

martes, 10 de diciembre de 2013

Mandela

La historia se escribe cada día con sucesos, acontecimientos y latidos de emociones que se transmiten por el mundo.

Cuando pasen los años nos daremos cuenta de que el de hoy ha sido un día de esos, que deberá quedar en la retina de las personas como el de los países más poderosos de la tierra unidos por un solo hombre que fue capaz de superar la más grande de las adversidades durante muchísimos años, más de una de las vidas de los que con él murieron en la cárcel solamente por ser negro, por rebelarse contra el poder injusto, o simplemente por creer en una realidad mejor no para él, sino para su pueblo.

Nelson Mandela es una de esos seres extraordinarios que se cruzan en nuestra vida, aunque sea solamente de pensamiento, y marcan un camino a seguir para los demás.

Seguramente ahora comenzarán las peleas por su herencia, las discusiones en Sudáfrica entre partidarios y detractores, gobierno sudafricano incluído, pero él y solamente él supo cambiar un país y hasta una forma de pensar sobre los negros en Africa.

Quedará para siempre su legado.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Miedos

Su mirada es la de las que se cansaron de pelear, de luchar.

Atrás quedaron los momentos de amor ciego por él, los " no pasa nada ", " no te preocupes " , " otra vez será ".

El sometimiento sexual, la infelicidad en la cama, el sentirse un objeto.

La entrega total es lo más injusto del mundo cuando la otra parte no corresponde.

Los hijos ocultaron dolores y frustraciones.

Hasta que ya no pudo más.

Se cansó de soportar humillaciones, de maltratos psicológicos, físicos.

Muchas noches sin dormir con un extraño en su cama hicieron que tragara saliva, dominara el miedo  y desapareciera de su mundo con los hijos a la espalda.

Pero ahora que han pasado dos años siente  que jamás podrá vivir tranquila.

En lo más profundo de su alma,  de su mente, él está instalado.

Y sabe que en cualquier esquina la estará esperando.

Para unir sus corazones para siempre.

Con sangre.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Impresión.

Tengo la impresión de que en la vida hay dos caminos:

El corto que te lleva a tu destino rápidamente.

El que accedes a la montaña a través de carriles sinuosos que ascienden hacia ella.

Creo que yo escogí el segundo.

Lo malo es que una vez que llegas a la cima comienzas a bajar...

Y hay otra montaña más alta a la que escalar.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Otoño 3


Cae la tarde sobre los tejados de las casas. Los estorninos cantan en las antenas, pasa un bando de garcillas bueyeras hacia los cañaverales de las afueras del pueblo, allí donde antaño se cazaban los gorriones al atardecer. Los huertos de alrededor yacen áridos, sin nadie que los siembre, han perdido su razón de ser, al igual que el viejo molino harinero con su escudo heráldico en el frontal, orgulloso de su pasado.

Las canalizaciones de agua del molino esperan que llueva para sentir el correr por sus piedras, pero aún queda para que el otoño se deje sentir con fuerza. Las zarzas lo pueblan todo, insignes moradores de tanta vida abandonada por el discurrir del tiempo.

Ya no hay niños que corran por los carriles de tierra con sus bicicletas, tampoco huele a madera, esa que durante generaciones fue la vida de la familia que habitó la casa, el pozo, con la vida que da el agua que se almacena en sus entrañas ya poco se usa, más por alguna familia de gorriones solitarios que por otros moradores.

El solitario eucalipto da cobijo a algunas lavanderas que huyen del frío invernal del norte. No hay humo en las chimeneas, de la fragua no queda ni el recuerdo.

El palomar se desploma con el paso de las primaveras.

Hay en el ambiente un extraño olor a tristeza, a otoño desvaído, a lo que fue y ya no es, a pasado que ya no volverá.

A vivencias de mi niñez.