Las radios y las televisiones en esta época se van de vacaciones y suelen poner enlatados, refritos y repeticiones de programas antiguos.
Aunque tengo muchas historias en la cabeza, esta noche no tengo demasiado tiempo para pensar, el sueño me puede. Así que, conmemorando aquel día histórico, vuelvo a meter una historia que escribí uno de esos días de quimio que tan lejos quedan en mi mente y en mi cuerpo.
Dice así:
"16 de julio de 1969 "
Nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno, cero...
El Apolo XI ha despegado de la base de Cabo Cañaveral rumbo a la Luna.
En un pequeño pueblo llamado Morrison, estado de Tennesee, una familia se ha reunido alrededor del televisor y lo mira embobada.
Se han ido a la casa " vecina ", que es muy grande y espoaciosa.
Ellos en la suya no tienen el novedoso aparato.
Jhon está muy nervioso, tiene ganas de gritar y no puede.
El 21 de julio de 1969, Neil Armstrong pone sus pies en la superficie de la gran bola blanca y el hombre da el primer paseo por el espacio.
Los padres, hermanos, primos, abuelos y tíos de Jhon, y él mismo, gritan y aplauden.
Se sienten felices de haber nacido en América, de ser americanos.
Aquella noche, ya en su casa, Jhon pregunta:
- Papá, he tenido un sueño y quiero que se convierta en realidad.
- Tengo que viajar a la Luna, sentir las sensaciones que ese " hombre " ha vivido, dar saltitos por allí.
El padre se toma su tiempo para contestar. Toma aire y le comenta pausadamente:
. Hijo, no te quiero desmoralizar, pero te diré tres razones por las que, a mi pesar y al tuyo, no podrás cumplir tu sueño.
. Primero, porque ser astronauta cuesta mucho dinero y nosotros no disponemos de él.
. Segundo, porque llevaría muchos años de esfuerzo y sacrificio.
- Pero, papá tu siempre has dicho que sin esfuerzo nada se consigue y nuestra familia, como todas, es una gran trabajadora.
. Sí, Jhon, pero queda la tercera.
- ¿ Cual es, papá ?.
Que somos hormigas.
1 comentario:
Fantástico.
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