jueves, 6 de marzo de 2014

Primavera

Era por esta época cuando llegaban, así de repente. Una noche mirabas el cielo estrellado, con la tímida luna menguante, y al despertar, por la mañana, estaban allí.

Zigzagueaban aquí y allá, alegres por volver como cada año a hacer sus nidos en el viejo colegio, en el cuartel de la Guardia Civil abandonado, junto al viejo molino de agua o cerca de cualquier vecino.


Los pocos coches que había en Facinas, el autobús de Comes, llevando cada día a vecinos de médicos a Algeciras y alumnos de instituto por igual, con el genial Manolo, cuya capacidad para ver conejos entre los matorrales mientras llevaba el autobús era prodigioso, los albañiles que se afanaban en construir el nuevo cuartel, Bartolo, el hombre del saco, Mariana la estanquera, las furgonetas blancas cargadas de pan macho de la panadería de Mangas, con Corbacho, Yerga, Juan Noria ( mascota-man), y mi padre, Juanini, como espectadores diarios; todos éramos testigos de cómo las nubes que llevaba el levante se mezclaban con gallitos de marzo, los primeros cucos, las bandas de jilgueros, los verderones, las miles de cigüeñas y sobre todo, las golondrinas.

Hoy miro al cielo y las veo y ellas me miran, diciéndome que son las mismas que fueron testigos silenciosos de la juventud de un chico de los ochenta en mi querido pueblo, Facinas.

lunes, 17 de febrero de 2014

" Adriático ", de Eva Díaz Pérez

Una pequeña reseña del libro:

" Era uno de esos espejos que devoran escenas e intentan atrapar el alma de lo reflejado. Un espejo peligroso que sólo se descubre en las ciudades líquidas. Este espejo reproducía a todos los habitantes, los de hoy y los de ayer, mezclando sin orden a figuras del pasado y del presente que subían o bajaban por la gran escalera."

Simplemente maravilloso.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Pídeme

Pídeme lo que quieras, mi dinero, la luna, mi vida, ese avión que ves en el cielo, la luz que ilumina esta habitación, el cuadro más caro, el viaje más apasionante, el más arriesgado, la caricia eterna, mi beso más profundo...

Que yo lucharé por conseguírtelo.

Pero, por favor,

pídemelo.

sábado, 8 de febrero de 2014

Estallido

Y llegó el tiempo en que el amor floreció por todos lados, como las margaritas silvestres, como las azucenas, como los geranios, las buganvillas y los jazmines, convirtiendo cada noche en tormentas tropicales de pasión y cada día en humeantes guisos de azúcar, canela, caricias y besos con lengua, tan, tan intensos que toda la casa era un bullir de jadeos y gemidos.

Cuando llegó el tercer día, el sudor que se acumulaba dentro de la alcoba les obligó a abrir por fin las ventanas de par en par, esparciendo por el patio las esencias de los flujos vaporosos de tanta pasión.

En pocos minutos, el aire se llenó de pequeñas gotas de lluvia que,  mezclada con los olores corporales, hizo que las mariposas del bosque fueran a describir sus alas multicolores encima de las rosas rojas, amarillas y blancas del parterre.

Hubo una explosión de cantos alrededor de la gigantesca palmera que dominaba el patio, pues todos los mirlos, gorriones, pinzones, petirrojos, verdecillos, e incluso una despistada calandria vinieron a compartir sus melodias con el resto de seres.

Incluso un arcoiris se posó en el cielo.

Parecía que todos los olores, sabores y sonidos se hubieran sumado a la fiesta de aquellos dos seres que se amaban.

jueves, 6 de febrero de 2014

Lluvia

Y llovió tanto que las aguas se confundieron con sus lágrimas.

Ambas,  juntas, decidieron vagar por el mundo buscando a quién encontrar para regalarles emociones, sentimientos.

Hasta que encontraron un lugar donde vivir para siempre.

Y le llamaron Iguazú.


lunes, 3 de febrero de 2014

Amor

Para soñarte no hace falta nada más que abrir profundamente los ojos y mirarte con tanta calidez como tu carcajada, con tanto deseo como tus labios y oir tu voz cuando me susurras al oído.

martes, 21 de enero de 2014

La búsqueda

En las esquinas de tu casa te busqué, más no te encontré.

Por el parque donde solías pasear con tu perrita quise verte, pero no hallé ni tu ausencia.

En la playa donde ahogabas tus anhelos, tus frustraciones, tus ilusiones.

Quise verte entre la multitud que atravesaba la calle yendo y viniendo.

En un vagón de metro en hora punta, entre solitarios, como solías decir.

Los antros donde siempre acababas tras una noche de locura, frenesí y desmadre no sabían de ti.

Por momentos dudé si realmente existías.

Te busqué entre mis recuerdos.

Y allí si estabas.