Tengo miedo de que al mirar atrás no vea nada, pero nada de nada.
Que no sienta el paso del tiempo.
Que no existan recuerdos.
Ni personas.
Ni cosas.
Ni sensaciones.
Quizás sea lógico y hasta normal pensar eso.
Pero no deja de ser inquietante.
Que no encuentre ni siquiera nostalgia...
miércoles, 19 de octubre de 2011
jueves, 13 de octubre de 2011
No me gusta el fútbol
Pues sí, Maruchi, ¿ Te he dicho alguna vez que odio el fútbol ?.
¿ Que tú también ?
No, tanto como yo no.
Te lo aseguro.
Como sabes a Borja le ha regalado su hermano el carnet del Sevilla para toda la temporada. Menos mal que es en preferencia. No hubiera podido soportar que mis amigas dijesen que mi marido va al fútbol en gol como un seguidor cualquiera. Menos mal que puedo quedar con mis amigas los días de partido en el club social para charlar de nuestras cosas.
Para colmo, mi niño, Borjita, también es abonado este año. Su padre le está inculcando su sevillismo, aunque él nació ya con el escudo incrustado en el pecho. Vamos, ¿ podías concebir que el niño hubiese nacido bético ?.
Espera, que me llaman al móvil.
¿ Mamá, mamá? no, Carmencita está en casa de Piluquita, esta tarde no iremos a tu casa. Además, dice que su primo le pega y que no quiere ir. Bueno, un beso.
Como te decía, odio el fútbol.
Asco me da cuando mi niño llega de entrenar en el equipo los martes y los jueves, todo lleno de arena, sudando a chorros, con los pelos de punta. Menos mal que Ruth le pega el baño tal como entra por la puerta, porque no soportaría que pusiese siquiera los pies en el sofá de cuero.
Pero, por lo que no puedo soportarlo es por lo que me pasó ayer. Sí, los viernes hay partido de su equipo, así que fui a buscarlo sobre las seis de la tarde.
Cuando terminó, Borja vino a verme a los graderíos, yo estaba de cháchara con las otras madres, comentando lo interesante que estaba su entrenador, cuando, de pronto, el mundo se me nubló, sentí desfallecer, parecía que la vida se me iba en ello. Cuando volví en mí lo primero que hice fue tocarme la cabeza para comprobar que el peinado que me había hecho por la tarde estaba intacto. Menos mal, pero el dolor no se me quitaba. Busqué las gafas de marca, pero no las encontré.
Un olor a sudor concentrado me devolvió a la cruda realidad, pero sorpresa, era el entrenador quién se estaba preocupando por mí.
¿ Que un mareo repentino por el calor ?.
¿ Que una bajada de tensión ?.
No, hija, no.
Un balonazo en toda la cabeza.
Odio el fútbol.
¿ Que tú también ?
No, tanto como yo no.
Te lo aseguro.
Como sabes a Borja le ha regalado su hermano el carnet del Sevilla para toda la temporada. Menos mal que es en preferencia. No hubiera podido soportar que mis amigas dijesen que mi marido va al fútbol en gol como un seguidor cualquiera. Menos mal que puedo quedar con mis amigas los días de partido en el club social para charlar de nuestras cosas.
Para colmo, mi niño, Borjita, también es abonado este año. Su padre le está inculcando su sevillismo, aunque él nació ya con el escudo incrustado en el pecho. Vamos, ¿ podías concebir que el niño hubiese nacido bético ?.
Espera, que me llaman al móvil.
¿ Mamá, mamá? no, Carmencita está en casa de Piluquita, esta tarde no iremos a tu casa. Además, dice que su primo le pega y que no quiere ir. Bueno, un beso.
Como te decía, odio el fútbol.
Asco me da cuando mi niño llega de entrenar en el equipo los martes y los jueves, todo lleno de arena, sudando a chorros, con los pelos de punta. Menos mal que Ruth le pega el baño tal como entra por la puerta, porque no soportaría que pusiese siquiera los pies en el sofá de cuero.
Pero, por lo que no puedo soportarlo es por lo que me pasó ayer. Sí, los viernes hay partido de su equipo, así que fui a buscarlo sobre las seis de la tarde.
Cuando terminó, Borja vino a verme a los graderíos, yo estaba de cháchara con las otras madres, comentando lo interesante que estaba su entrenador, cuando, de pronto, el mundo se me nubló, sentí desfallecer, parecía que la vida se me iba en ello. Cuando volví en mí lo primero que hice fue tocarme la cabeza para comprobar que el peinado que me había hecho por la tarde estaba intacto. Menos mal, pero el dolor no se me quitaba. Busqué las gafas de marca, pero no las encontré.
Un olor a sudor concentrado me devolvió a la cruda realidad, pero sorpresa, era el entrenador quién se estaba preocupando por mí.
¿ Que un mareo repentino por el calor ?.
¿ Que una bajada de tensión ?.
No, hija, no.
Un balonazo en toda la cabeza.
Odio el fútbol.
miércoles, 12 de octubre de 2011
Billy
Sombras alargadas pasan alrededor mía, me ignoran, no existo para ellas.
Voces etéreas circundan mi cabeza, son estridentes, diferentes, ajenas a mí.
Colores vivos que se difuminan, fuerte olor a algo parecido a la madera.
Algo cae cerca, no tengo fuerzas para cogerlo, no sé lo que es, no me atrevo.
No siento miedo, es algo diferente, una sensación nueva, nunca la había vivido antes.
Ahora mismo no sé quién soy, más sombras, parecen mujeres, o quizás no lo sean. No, esa es de un hombre joven, lleva un color claro, como amarillo.
No puedo distinguirlo con nitidez.
Todo es difuso.
Mi voluntad no me pertenece, no la poseo, se pierde en el aire.
Quiero mover los brazos, no existen.
Mis piernas tampoco, no las encuentro.
Voces etéreas circundan mi cabeza, son estridentes, diferentes, ajenas a mí.
Colores vivos que se difuminan, fuerte olor a algo parecido a la madera.
Algo cae cerca, no tengo fuerzas para cogerlo, no sé lo que es, no me atrevo.
No siento miedo, es algo diferente, una sensación nueva, nunca la había vivido antes.
Ahora mismo no sé quién soy, más sombras, parecen mujeres, o quizás no lo sean. No, esa es de un hombre joven, lleva un color claro, como amarillo.
No puedo distinguirlo con nitidez.
Todo es difuso.
Mi voluntad no me pertenece, no la poseo, se pierde en el aire.
Quiero mover los brazos, no existen.
Mis piernas tampoco, no las encuentro.
Siento pero no siento, quiero pero no quiero.
A mi cabeza solamente llega una palabra nítida, me domina, me posee:
IKEA.
Fin.
sábado, 8 de octubre de 2011
ADSL
Y esta noche, ¿ donde vamos, mamá ?
Calla hijo, no seas impaciente, que es mala consejera.
Hoy vamos a cenar a un sitio especial que nos llevará papá, y si os gusta, podremos ir todas las noches y días a comer allí.
Al atardecer, puntualmente conforme habían sido avisados, la familia estaba reunida ante el gran padre. Entre abuelos, primos, hijos, nietos, amigos y agregados había por lo menos doscientos.
Nadie hacía nada.
Todos esperaban las palabras del patriarca. Este, con tono solemne, afinó la voz y dijo:
Ha costado muchas penalidades y muchos esfuerzos, pero por fin he encontrado un lugar como este que nos permitirá alimentarnos por tiempo indefinido sin temer a nada ni a nadie.
Un ruido ensordecedor se hizo en la amplia sala.
De nuevo continuó hablando: sí, familia, amigos, este lugar nos dará la prosperidad que buscamos, y además gratis.
Así que, dejémonos de prolegómenos y vayamos a por la cena.
El aplauso duró poco, ya que el hambre les podía.
En pocas horas la familia ratonil había devorado unos cuantos de metros de cable de conexión de ADSL de Extremadura.
Y es que la realidad a veces es más tozuda que la fantasía.
Calla hijo, no seas impaciente, que es mala consejera.
Hoy vamos a cenar a un sitio especial que nos llevará papá, y si os gusta, podremos ir todas las noches y días a comer allí.
Al atardecer, puntualmente conforme habían sido avisados, la familia estaba reunida ante el gran padre. Entre abuelos, primos, hijos, nietos, amigos y agregados había por lo menos doscientos.
Nadie hacía nada.
Todos esperaban las palabras del patriarca. Este, con tono solemne, afinó la voz y dijo:
Ha costado muchas penalidades y muchos esfuerzos, pero por fin he encontrado un lugar como este que nos permitirá alimentarnos por tiempo indefinido sin temer a nada ni a nadie.
Un ruido ensordecedor se hizo en la amplia sala.
De nuevo continuó hablando: sí, familia, amigos, este lugar nos dará la prosperidad que buscamos, y además gratis.
Así que, dejémonos de prolegómenos y vayamos a por la cena.
El aplauso duró poco, ya que el hambre les podía.
En pocas horas la familia ratonil había devorado unos cuantos de metros de cable de conexión de ADSL de Extremadura.
Y es que la realidad a veces es más tozuda que la fantasía.
jueves, 6 de octubre de 2011
Steve Jobs
Confieso que quizás haya oído su nombre dos o tres veces, y eso que yo me precio de tragarme bastante radio diaria.
Esta mañana Carlos Herrera, a las 07.00 ya comentó la noticia de su fallecimiento, y no es que sintiera especialmente pena, sí que sabía que estaba enfermo o muy enfermo de cáncer.
Hoy todos los programas hablaban de él como la persona que ha cambiado el mundo de estos últimos años. A lo mejor no es para tanto.
Enciendo el aparatito con un solo movimiento de dedo en la pantalla táctil. Me indica que estamos a seis de Octubre, que tengo cuarenta y cinco mensajes, la temperatura que hace en Sevilla y las previsiones, veo los vídeos maravillosos de Dire Straits en el Youtube, mis niños se ven las películas de dibujitos mejor que yo, apunto en la agenda las notas, me indica la localización exacta donde estamos, puedo jugar a cientos de juegos gratis, me permite grabar vídeos y fotografías con un solo dedo, Juan y Marta hacen auténticas maravillas acercando imágenes con una calidad impresionante, veo la bolsa al instante, sin ni siquiera teclear nada, accedo a cualquier página de internet, tiene una grabadora de voz al instante, puedo comprar las canciones que me de la gana, tengo descargado El Quijote en el ebook...
y sólo es un Ipad regalo de mi amigo Carlos García Diéguez.
Decididamente tengo que reconocer que ha muerto un genio.
Etiquetas:
Carlos Herrera,
Ipad,
Steve Jobs
martes, 4 de octubre de 2011
ZORRAS
Saludas a la zorra de tu mujer con un hasta luego, un beso de compromiso, a las zorras de tus hijas igual. Por el camino, en tu potente Audi miras por el cristal cómo varias zorras cruzan por el paso de cebra haciendo footing.
Llegas a la cafetería, la zorra de la camarera te pone el café como a ti te gusta, qué aplicada es la muy zorra.
En tu trabajo, la zorra de tu secretaria espera pacientemente con todos los expedientes para verlos contigo.
A las nueve bajas en el ascensor con la zorra de la funcionaria que te acompaña.
Te sientas en la mesa de juez:
¿ A impartir justicia quizás ?.
lunes, 3 de octubre de 2011
El tren
El sábado pasado regresé al lugar de mi primer recuerdo. No sé qué edad tendría, sí que estaba en sentado en una pequeña bañera de plástico en el patio de mi casa. Estaba en Facinas y sentí la necesidad de pasear por los restos de esa casa. Queda la fachada, y sobre todo, el patio.
Me relajé e intenté pensar en algo más, forzé, pero es una imagen difusa. Dicen que con el paso de los años vamos recordando cosas cada vez más antiguas, como si nuestra mente no fuese capaz de retener los momentos cercanos, pero sí los más lejanos en el tiempo. A lo mejor, cualquier mañana me sorprendo a mí mismo con otro chispazo.
Es bonito rememorar sensaciones alegres, simples quizás, pero que te hagan sentir tu pasado, bajarse en estaciones del recorrido aunque sean de un tren en marcha.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)