miércoles, 12 de enero de 2011
Libro de los idiotas-2
Los políticos que son incapaces de marcar unas directrices lógicas en el devenir de los días, los que debiendo gobernar con honor y honestidad, hacen de su trabajo un cortijo al que hay que desvalijar, aquellos que toman por tontos a los ciudadanos, los que provocan por su ineficacia que cada día se cierren más negocios sin hacer nada por evitarlo, y sobre todo los que nos sangran a diario.
martes, 11 de enero de 2011
El cuaderno de los idiotas
Ayer acabé de leer una magnífica novela negra de Domingo Villar llamada " La playa de los ahogados ". De ella aprendí cómo son los gallegos de los pequeños pueblos marineros, pero el libro me dió también una idea: en ella el padre del comisario anota en una pequeña libreta los idiotas que se va encontrando a lo lardo de su vida. Hoy estreno mi cuaderno propio, pues no puede ser más brillante la idea.
La diferencia está en que él pone nombre y apellidos, yo no seré tan valiente, aunque tenga ganas, yo voy a pluralizar, y el o la que se dé por aludido/a, peor para él.
Comienzo mi cuaderno con los que hacen de Facebook su particular " Gran Hermano ", son los que radiografían su vida en él para que todos puedan ver lo guais que son.
Mañana las neuronas me darán un respiro para poder seguir escribiendo, hoy no puedo más.
La diferencia está en que él pone nombre y apellidos, yo no seré tan valiente, aunque tenga ganas, yo voy a pluralizar, y el o la que se dé por aludido/a, peor para él.
Comienzo mi cuaderno con los que hacen de Facebook su particular " Gran Hermano ", son los que radiografían su vida en él para que todos puedan ver lo guais que son.
Mañana las neuronas me darán un respiro para poder seguir escribiendo, hoy no puedo más.
jueves, 6 de enero de 2011
" La casa de la tristeza "
Habían recogido todos los pedidos que los pajes reales les habían entregado vía cartas de niños y adultos.
En las inmensas fábricas de regalos, libros, deseos y millones de juguetes no quedaba nada por hacer, las sacas estaban llenas y perfectamente marcadas por zonas para ser entregadas la noche mágica, la de la ilusión.
Quedaban pocas horas y los reyes estudiaban los mejores recorridos para las entregas sin que pudiesen ser vistos.
A las doce en punto, el gigantesco y preciso reloj de la casa real sonó como cada año y en ese momento, Melchor, Gaspar y Baltasar salieron prestos hacia sus destinos.
Todo transcurría con la normalidad y la diligencia necesarias hasta que en una saca del último rey, Baltasar, un objeto comenzó a avisar de forma desordenada de que algo no iba bien.
Este paró su camello, con los guantes de seda de la mano derecha sacó el producto que activaba la alarma y lo miró detenidamente.
Era un libro, grande, vistoso y atractivo.
Pensó que tenía algún defecto, pero tras consultarlo bien detectó el error.
No debía entregar ese libro a su destinatario, no se lo merecía.
Sintió pena por él, por la ilusión con la que los trabajadores de la fábrica lo habían creado, pero el destino estaba marcado, no debía contradecirlo,eran las reglas.
Metió el libro " El prisionero de Matausen ", en la saca de los regalos malditos y continuó las entregas.
Desde entonces, él y otros miles de regalos penan en · " la casa de la tristeza ", y allí vagarán por siempre jamás.
miércoles, 5 de enero de 2011
Noche de Reyes
Esta noche los tres se han ido a dormir más pronto, aunque están muy nerviosos, con los primeros rayos de luz abrirán los ojos y saldrán disparados escaleras abajo.
¿ Qué les esperará ?.
Ah, sólo los reyes magos lo saben.
Ya parece que oigo las pisadas de los camellos.
A dormir, que es tarde y mañana el día nos espera un día intenso.
lunes, 3 de enero de 2011
Consumismo
Caravanas de coches entrando y saliendo de los centros comerciales, niños con madres buscando regalos entre la marabunta, desorden, bullicio, tarde luminosa, una gorda que es atropellada por dos niños en bici dentro del Decathlon, colas a rebosar, Antonella Cantarina que ha desaparecido de los cientos de muñecas apiladas en Alcampo, Toy Story3 y Bob Esponja arrasan, cientos, miles de deportistas que se afanan en comprar de todo, a saber, prendas de esquí, calcetines para la ruta, minipistas de ping pong, cañas de pescar, pelotas, bicicletas de todos los tamaños, colores y precios.
Me mareo entre tantas calles saturadas de productos, no sé donde está la salida, quiero escapar.
Los chinos invaden el Cerro con macrotiendas, hunden el comercio tradicional, venden alcohol, da igual, venden chuches, da lo mismo, no tienen permisos, pasamos de todo, los trabajadores no están de alta, qué más da, compramos, compramos y compramos porque es barato, la calidad se quedó encerrada en el coche.
Paren el tren que me quiero bajar en marcha, por favor, párenlo.
¿ Donde quedó la crisis ?, consumismo y más consumismo por doquier, quedan dos días para los reyes magos, menos mal.
Luego, las rebajas.
Y más consumo brutal.
Qué futuro.
viernes, 31 de diciembre de 2010
Feliz año nuevo
Que este año 2011 se inicie como ha terminado por lo menos este 2010.
Felicidades a todos.
Felicidades a todos.
lunes, 27 de diciembre de 2010
Gel de ducha
Es curioso, pero a menudo nos sucede que un simple olor, por más vago que sea, nos hace recordar una situación, un momento, un hecho destacable en tu vida.
Esta noche estrenaba gel de ducha, cuya marca ni mi acuerdo, pero cuando lo olí, al momento me transportó a mis años de vivencias de universitario en Cádiz. Fueron épocas de libertad, de amistad profunda, de grandes y bonitos recuerdos, de esa ciudad maravillosa, de la calle Sacramento, de las noches de guitarra en la Caleta, del descubrimiento de Triana, de anochecidas y amanecidas, pero también de cafés en tertulia, del Muro de Pink Floid del Pibe, de los carnavales, de los bocadillos de Pepe, del teatro Andalucía, de las cenas de sanwidch de pollo con huevo, de la Alameda, de las piedras del campo del Sur, del Parque Genovés, de los autobuses de Comes, de la biblioteca pública, poco estudio, notas raspadas, fines de semana en Facinas trabajando en el Pub de Antonio con la música que quería poner, del descubrimiento de una ciudad maravillosa, atractiva como pocas, con sus calles de siempre, sus mismos negocios, y sobre todo el mar, ese mar que tanta gente le ha cantado con amor a una tierra, con poesía y con mucho cariño.
A Cádiz tengo que volver, a pasear por la Plaza de Mina, por el Falla, perderme por las callecitas estrechas de Santa María, del Pópulo, la plaza de la Candelaria, tantos y tantos lugares por descubrir aún.
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