lunes, 15 de noviembre de 2010

Desamor

Estoy aquí tirado en la cama, son las tantas de la madrugada y no sé cuantas cervezas me habré tomado ya, hace rato perdí la cuenta. Mi almohada chorrea lágrimas, son las mismas que depositaron mis ojos.
Sí, estoy borracho, y qué, qué pasa, uno tiene derecho a beber en demasía cuando siente lo que no debe sentir, cuando quiere amar y no puede, cuando la cabeza dicta unas órdenes que el corazón no obedece, cuando he tenido que luchar tantas veces contra mí mismo para no decirte lo que me apetecía.
Cuántas mentiras, cuantos besos reprimidos, cuantas caricias soñadas, cuánto amor oculto, queriendo siempre disfrazarlo con amistad sincera.
Tantas veces ensayé frente al espejo las palabras mágicas, pero nunca fui capaz de confesártelo.
Hoy, tu llamada a mi móvil desde Montevideo me rompió.
Un raro presentimiento me decía que se acabaría todo, mi mundo entero, mis ilusiones, mis vivencias, mis anhelos, mis deseos.
Podría decirte que deseo que seas feliz con esa chica, pero te mentiría.
Por eso he decidido escribirte esta carta, aunque la rompas nada más leerla.
Te quiero Sergio.
Tuyo siempre, Israel.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Los Ulen

Anoche estuvimos en la obra de teatro " Bar de Lágrimas " en la sala Fli del Cerro del Aguila.

Pocos momentos recuerdo en mi vida que me haya reído tanto en una obra de teatro, por favor, vayan a verla, son los Ulen, esos cuatro monstruos que llevan más de veinte años haciendo buen teatro. Paco Tous ( Sí, el de los hombres de Paco ), y su grupo son capaces de hacer pasar momentos surrealistas, cómicos, artísticos y sobre todo, teatro, puro teatro.

Ruego al que quiera olvidarse de problemas y tensiones, visite a Los Ulen donde estén, el espectáculo está asegurado.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Una libreta perdida

Ayer, rebuscando documentos en el maremagnum de papeles que tengo en casa, casualmente aparecieron en una caja del polvillo cinco libretas de anillas en las que antes de tener el blog escribía mis historias. Hoy os dejo con una del 29 de diciembre de 2003, que no tiene título.

Lloro por los que han muerto en Irak.

Lloro porque hoy, mañana, y tal vez pasado, serán noticia en los telediarios.

Lloro por el seguro olvido de vosotros, vuestras familias.

Lloro por los que justifican la guerra en envoltorios de misiones de paz.

Lloro porque los políticos os utilizarán después de muertos.

LLoro por la desesperanza, la venganza y la injusticia de este mundo que nos ha tocado vivir.

Lloro porque nos aislamos de los problemas de hambre y muerte que acechan a la humanidad.

lLoro por el miedo que pasan los que se atreven a atravesar el Estrecho de Gibraltar.

LLoro por las piedras y la arena que serán testigos de muchas otras muertes más sin justificación.

LLoro porque un loco gobierne el planeta donde todos vivimos.

Lloro porque muchos otros estarán llorando a sus hijos.

Lloro porque habrá muchos niños que no tendrán los juguetes que mi hija disfrutará esta navidad.

Lloro por no tener a mis padres cerca y no saber aprovechar los momentos que estoy con ellos.

Lloro por no poder dar más amor a tanta gente que lo necesita.

Está lloviendo en mi corazón.

martes, 9 de noviembre de 2010

Saharauis

Llegaron de día, primero dos, luego cuatro,seis, cuarenta, así hasta veinte mil personas entre mujeres, niños, ancianos y hombres. Montaron sus jaimas a pocos kilómetros de El Aaiún. Esperaban pacíficamente que el gobierno atendiese unas peticiones tan descabelladas como igualdad de oportunidades, tierras y trabajo.

Llegaron de noche, eran cientos y pretendían destruir todo lo que se encontraban a su paso, y lo hicieron, tiendas, animales, personas, todos calleron en las redes de quienes sólo deseaban sembrar el caos y matar.

No es un problema de unos pobres moros que se pelean entre ellos.

Esto no es el asunto del Perejil, un islote de cabras donde nadie vive, esto es más serio.

Los saharauis son españoles de origen, como tú y como yo, a quienes abandonamos en lo más inhóspito del desierto del Sahara a su suerte hace veinticinco años y sobreviven gracias a la ayuda internacional y a que es un pueblo culto, inteligente y pacífico.

Yo por mi profesión he conocido a muchos, cientos de saharauis que se han integrado a la vida española y que en su mayoría han obtenido la nacionalidad española, puedo decir que son personas luchadoras de sus derechos. Recuerdo a un gran amigo, Embareik Hamadi Mouloud, al que todos llamábamos Emilio que era el corresponsal del Frente Polisario en Sevilla, al que tengo mucho aprecio.

Es nuestro problema, imagínate que de pronto, invaden la provincia de Cádiz, nosotros les dejamos y los gaditanos que allí vivan pasen a formar parte de otro país. Esto no es permisible, los políticos no pueden mirar hacia otro lado, basta ya de palabras y más acción. Que se ganen el sueldo que todos les pagamos.

Viva el Sáhara libre.

viernes, 5 de noviembre de 2010

El impenetrable olvido

El viento de levante que llega sin freno de Las Cabrerizas se apodera del lugar, ausente ya de protección. El toldo verde de malla que con tanto mimo habían desplegado los dueños de la casa ha desaparecido por completo, quizás se lo llevó el abandono, puede que el propio aire lo hiciera suyo o algún familiar lo quitó. La sombra que antaño cobijaba al hombre y a la mujer ya es sol impenitente hasta que éste quiera marcharse por las montañas del Retín.

Un patio sin vida es algo tétrico, como un espejo sin reflejo, vagabundean los recuerdos pero nadie acude en su búsqueda. Animales nunca hubo allí, pues su dueño tuvo bastante con las ovejas y los perros pastores. Algún gato vecinero pasea a sus anchas buscando ratones desprevenidos.
Aún así, quedan rastros de una vida anterior de felicidad.
Las plantas son otra cosa, ellas continúan su lucha por la supervivencia. El viejo jazmín sigue desplegando un abanico de olorosas flores blancas que nadie recoge, el olivo junto al vacío gallinero extiende sus ramas a la casa del vecino, las malas hierbas han sido podadas por los hijos en previsión de un posible incendio, algunos cactus rugosos se mantienen en pie, otras flores se han secado, el desvencijado portón se oxida a pasos agigantados, el pozo ciego que hacía las veces de separación ha perdido su boca, quizás en un desesperado intento por respirar, la hiedra poco a poco se va apoderando de todo, ella vence a la nostalgia, crece con el abandono.
El agua del grifo no gotea, también está muerta.
Afuera, la pequeña acera se ve invadida por el maestranto como plagas sin cuartel.
No hay canarios que canten al mediodía, no despierta el gallo al amanecer, no se oye el pasar de las hojas del periódico, ni al hombre haciendo empleitas, ni a la mujer regando las flores con mimo, ni un libro que alegre las tardes de soledad, ni niños jugando, ya no hay nada.
Quedan los recuerdos, pasa la vida.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Una cena fría

Es miércoles, llego del cine un poco antes de la medianoche. Toco el telefonillo, nadie contesta. Estará dormida, da igual tengo llave, siempre lo hago en parte por pereza y porque ella sepa que estoy de vuelta.
Subo las escaleras dando saltos, estoy contento, la peli me ha molado, es fantástico ver el cine en 3D.
Enciendo la luz del rellano, me extraño al ver la puerta sin cerrar. Entro, todos los cacharros de cocinar están en el fregadero, el extractor hace un ruido infernal, una solitaria sartén descansa sobre la vitrocerámica apagada, media barra de pan sobre la encimera y el cajón de los cubiertos abierto. Paso de largo y llego al salón.
El hule está puesto, las servilletas perfectamente ordenadas, hay dos cuchillos y tres tenedores sobre la mesa, la televisión está demasiado alta, tres vasos de cristal a la derecha de los cubiertos, dos platos vacíos, picos en una bolsa, y una tortilla francesa fría tapada con otro plato, seguramente es mi cena.
Me dirijo a la habitación de mi madre, pero allí no hay nadie, tampoco en el cuarto de baño ni en mi dormitorio, vuelvo sobre mis pasos y al poner el pie derecho en el salón me doy cuenta de que está manchado de un líquido rojo.
Alargo un poco la vista y allí está ella, inerte sobre el sofá, desangrada.
Grito y me pregunto solamente una cosa.
¿ Porqué ?.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Ondas para Herrera

Todos los que seguimos desde hace años a este genio de las ondas seguramente nos habremos alegrado de que al gran Carlos Herrera le hayan dado un premio Ondas por toda una trayectoria en la radio.

Sin desmerecer a Francino, Hoy por Hoy y otros premiados, yo me considero herrerista, lo sigo vaya donde vaya, tiene algo especial para comunicar aunque no estés en la misma sintonía política con él. Aconsejo que os descarguéis el programa de hoy de los fósforos, de 10,00 a 11.00 horas, ha sido genial, arrepentidos de los tatuajes.

Ah, y a las 08,30 horas, el clásico de los carromatos, indios y hasta el séptimo de caballería, todos los días. No os lo perdáis.

Enhorabuena de nuevo, monstruo.