miércoles, 1 de octubre de 2008

Pasión India

Hace pocos días terminé de leer este sorprendente libro que tenía en mi mesilla de noche desde hace varios meses pero que no me había llamado la atención hasta ahora.

En primer lugar diré que no había leído hasta ahora nada de Javier Moro, pero me ha sorprendido gratamente por la facilidad de lectura, la agilidad en su forma de escribir y sobre todo el rigor histórico que ha aplicado en cada una de sus páginas.

La historia para empezar es sorprendente por varias razones: Una malagueña proveniente de una humilde familia emigra a Madrid con ella, se hace cabaretera con las reticencias de sus padres. Por las casualidades del destino, un marahahá de la India que estaba en la capital en las celebraciones de la boda de Alfonso XIII, se enamora perdidamente de ella.

Se casan en Paris y ella parte hacia la India donde se convierte en la esposa del Marahahá de uno de los reinos que en el siglo XIX existía en la India. Empieza para ella un viaje apasionante hacia un mundo lleno de exotismo, de riqueza, de
costumbres radicales, de desigualdades y sobre todo de pasión y desengaños.

El escritor es capaz en cada momento, sin desdeñar la realidad que en ese tiempo existía, de crear ambientes de sensualidad, de amor, de cultura, consiguiendo transportarnos físicamente al mundo que solamente conocíamos por las películas.

El final es sorprendente como también lo son los personajes que pasaron por el mundo de Anita : Desde Valle-Inclán en Madrid hasta Picasso en Paris.

En suma, una novela muy aconsejable que nos dejará con un buen sabor de boca.

Estoy deseando meterme en el libro que escribió Javier Moro con su tío, Dominique Lapierre, también sobre la India, pero parece que mucho más duro por la temática: " Era medianoche en Bopal ".

sábado, 20 de septiembre de 2008

Un mundo por descubrir

Sus ojazos escudriñan cada color de todo objeto que se cruza en su mirada, abriéndolos de par en par. Inmediatamente su cuerpecito se pone en acción, se pone nervioso, estira las manos e intenta tocarlo y agarrarlo hasta poder metérselo directamente en la boca, su primera referencia.

En esos momentos desearía poder tener una cámara que captara cada movimiento suyo y regodearme con sus gestos, su boca abierta de par en par, su media lengua, su medio flequillo, sus brazos anhelando que no lo dejes solo, que seas su cómplice en sus primeros descubrimientos.

Hay veces que es difícil adjetivar un nombre, pero a él, con sólo mirarlo, se le podría bautizar como “ sonrisa perenne “: Arquea las cejas, abre la boquita y saca esa lengua que te está diciendo que es feliz, que le gusta que le mires, te pide que seas tú quién le sonrías, que le hagas una carantoña o que le des un beso.

Pero si por casualidad se te ocurre hacerle cosquillas en el cuello; Si se da ese momento mágico, en tu mente quedará su risa porque no la olvidarás.

Por esos pequeños momentos merece la pena vivir.

Reencuentro

Había pasado tanto tiempo y tantas cosas en este período de mi vida, que no veía el momento de poder acercarme a ti.

Y por fin hoy he podido disfrutarte, sentir tus olas abrazándome, tu horizonte infinito, tu colores, tu tierra, tus rocas, tus peces, tu universo entero.

Cuanto daría cada día por poder asomarme aunque fuera por una ventanita y percibirte cerca, olerte, mirarte o deleitarme un solo instante.

Siempre tuviste un poder de atracción sobre mí, aunque reconozco que mis estados con respecto a ti, han pasado de mis miedos infantiles a un cada vez mayor interés por tus recovecos, tu mundo.

Cuando estaba en el hospital, mi gran amigo Pomares me llamaba por las tardes desde la playa y me traía tus sonidos. A cualquiera le hubiera dado rabia, a mi, la vida, por unos momentos me transportaba a ti. El vaivén pasaba por mi cabeza despertando ilusiones, vivencias y hasta olores.

Pero lo que más me fascina es que cuando nosotros no seamos ya ni siquiera recuerdo, tú seguirás ahí.

Así ha sido desde la noche de los tiempos y así será por siempre.

martes, 16 de septiembre de 2008

" El toro "

Hace unos días en su blob,Dama me animó por el " toro que tenía que lidiar ".

Tomando la muleta, me arranco y digo que:


A principios de Agosto, yo me encontraba como aquél que le dicen que tiene que ponerse delante de un toro y que no sabe siquiera cuales son los lances de una corrida. Ni siquiera se imagina el tamaño del astado, su ornamenta, su color, sus kilos, y muy importante, el nombre del bicho.

Pero, tras el primer momento de miedo e indecisión, calma, respira hondo y dice, ya que por fuerza me lo voy a encontrar en la plaza, tengo que buscar la mejor escuela de tauromaquia de Sevilla, y a ella me entregué durante dos semanas. Poco a poco, con optimismo, le fui cogiendo querencia a ese mundillo, una prueba por aquí, un pinchazo por acá, y el toro fue tomando forma, nombre y casi apellidos.

La primera prueba allí en la misma escuela con una vaquilla, y perfecto, no miedo, no dolor, satisfacción y alegría. Ni un mal pinchazo y de la primera estocada el animal cayó.

Pasaron los días y apareció el apellido definitivo del bicho. No eran tantos kilos y los cuernos no eran tan grandes.

Ayer fue mi encuentro fuera de la escuela, el de verdad con la realidad y me puedo considerar satisfecho de mi actuación. Hoy he repetido y orejas no he cortado, pero la vuelta al ruedo me la llevé.

Me quedan seis u ocho corridas más, dos cada veintiún días, y cuando termine, me cortaré la coleta, eso espero.

De lo que sí estoy seguro es que el toro no me dominará a mi, ya no, mi fuerza y el optimismo se lo impedirán.

jueves, 4 de septiembre de 2008

AYER

La doctora pronunció las palabras mágicas y ...

La tarde me esperaba cálida y acogedora. Todo para mi era nuevo, no había pasado un mes, pareciera que hubiera transcurrido un año.

Mi coche, con su olor particular, las calles, la gente andando, los árboles moviéndose, la luz del sol, cada cosa en su sitio y yo fuera de ellas.

Cuando entré por la puerta de mi casa,las sensaciones se desbordaron en mi cabeza. Cada flor, cada habitación, cada color era nuevo y al mismo tiempo cercano a mi.

Llevo un día aquí y aún no me hago a la idea totalmente, pero mi familia me devuelve poco a poco a la normalidad.

Soy libre.

lunes, 1 de septiembre de 2008

" LA VIDA "


En estos días de estancia forzosa vuelvo a repasar lo que un día no hace mucho me mandó el " duende conileño ", aquél con el que mantengo esa relación tan especial de mundos perdidos, reflexiones personales, poesías nocturnas, vivencias cofradieras y sobre todo, letras comparsiles de su amado Carnaval de Cádiz.

Como mi admiración hacia su oculta personalidad no tiene precio, aquí os dejo una reflexión en voz alta que me impulsa hacia delante:

Cada vez me reitero más a mi mismo en el horizonte de la verdad en lo dicho, y porque fue un hecho real, noto como las estrellas marcan el sino de aquellos que sólo son por ser.

Ardiles, tretas, tramas e injurias marcan la época de unas palabras que sólo conciben la sinrazón humana.

La mentira como camino es la familia de un vacío que da una tendencia a capitular ante un vicio.

Ahora concibo lo importante de participar en la carrera de la vida, estar vivo un día más, que ya es una victoria.

Y no importan los obstáculos ni trabas de la humanidad hacia el individuo en sí.

A vivir.

jueves, 28 de agosto de 2008

primavera: 25 años después

Hace dos meses viví este momento mágico:

Sentado sobre la misma roca donde jugaba cuando pequeño, en el eucaliptal que queda a las afueras del pueblo, vienen a mi memoria recuerdos vividos tantos años después. Quizás fueran veinticinco, puede que algunos más...

El pequeño arroyuelo que pasa tras el huerto de Anita Quiñones va estancando poco a poco el agua. En primavera, dedicábamos las tardes a coger y a criar renacuajos.

El verano era la época en que llegaban Orencio y Jaime que venían con las últimas novedades de Mortadelo y Filemón, Superlópez y sobre todo El Capitán Trueno y El Jabato. Además hacíamos verdadero circuitos de chapas entre los árboles. Nada importaba, solamente jugar y pasar las horas divirtiéndonos.

Junto al eucaliptal, aún existe un antiguo molino de agua hoy abandonado. Su estructura sigue de pie. Aquél lugar tenía algo misterioso y atrayente a la vez. Entre las zarzas había unos pasadizos que nos trasportaban hacia otro universo desconocido de máquinas abandonadas, misteriosos grabados en las paredes y sorpresas mil.

Han pasado muchos años, demasiados quizás, pero me he prometido a mi mismo que cada vez que vuelva a mi pueblo, me sentaré en la misma piedra, pasearé entre los eucaliptos, aunque las vacas sean mis únicas compañeras y subiré al maravilloso molino aquél…