No estamos ante una continuación del primero, aunque el escenario sea el mismo, la Barcelona de principios de siglo, y mantenga la magia del cementerio de los libros olvidados.
Pero aunque el estilo lo mantenga, las descripciones de espacios literarios sean acertadas, los diálogos son ágiles y claros, en mi opinión hay un exceso de historia que divaga y un alargue innecesario de narrativa.
Parafraseando al propio autor, cuando dice que “ todos los libros tienen alma “, “ el juego del ángel “ tiene un alma turbia, sucia, enrevesada, llegando a casi ser desagradable. Hay un exceso de muertes y sangre.
El final me defraudó un poco, no todas las historias tienen que terminar bien y en este caso, resulta un poco inverosímil.